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lunes, 24 de noviembre de 2014

Palabras Prestadas XV

" (...) Mientras recorro las playas que no conozco
mientras escucho la endecha
las voces de los hombres y mujeres náufragos
mientras aspiro las brisas impalpables que me asedian
mientras el océano, tan misterioso
se aproxima a mi cada vez más
yo no soy sino un insignificante madero abandonado por la resaca
un puñado de arena y hojas muertas
y me confundo con las arenas y con los restos del naufragio.
Oh! desconcertado, frustrado, humillado hasta el polvo
oprimido por el peso de mi mismo
pues me he atrevido a abrir la boca
sabiendo ya que en medio de esa verbosidad cuyos ecos oigo
jamás he sospechado qué o quién soy
a no ser que, ante todos mis arrogantes poemas
mi yo real esté de pie, impasible, ileso, no revelado
señero, apartado, escarneciéndome con señas y reverencias burlonamente amables
con carcajadas irónicas a cada una de las palabras que he escrito
indicando en silencio estos cantos y, luego, la arena en que asiento mis pies.
Ahora sé que nada he comprendido, ni el objeto más pequeño
y qué ningún hombre puede comprenderlo.
La naturaleza está aquí a la vista del mar
aprovechándose de mí para golpearme y para herirme
porqué me he atrevido a abrir la boca para cantar. 
(...)
Bajad, aguas del océano de la vida
(ya volveréis en la pleamar)
no ceses en tus gemidos, vieja madre cruel
llora sin término por tus hijos abandonados
pero no temas no me niegues
no susurres con voz tan ronca y colérica contra mí
cuando te toco o me aparto de ti.
Os amo tiernamente a ti y a todos
hago provisión para mí y para esta sombra que nos mira
y nos sigue a mí y a lo que me pertenece.
Yo y lo mío, hileras de hierba, pequeños cadáveres
espuma blanca como la nieve, burbujas.
Ved como de mis labios muertos mana el fango al fin
ved cómo los colores del prisma relucen y se agitan
manojos de paja, arenas, fragmentos
puestos a flote por muchos humores contradictorios
por la tempestad, la calma, las tinieblas
las olas embravecidas, pensativos, un hálito, una lágrima salobre
una salpicadura de agua o fango
arrojados igualmente desde las fermentaciones insondables del abismo
uno o dos capullos marchitos, desgarrados igualmente
flotando sobre las olas a la deriva
igualmente para nosotros aquella endecha sollozante de la Naturaleza
nos acompaña el clangor de las trompetas e las nubes
nosotros, caprichosos, traídos acá no sabemos de dónde
tendidos ante ti, tú allá arriba, caminas o te sientas
quienquiera que seas, también nosotros yacemos náufragos a tus pies. "

Walt Whitman 
Con el reflujo del océano de la vida

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Palabras Prestadas XIV

Hubo un tiempo
en el que aún no nos conocíamos.
 Tú,caminabas entonces
 por las mismas calles
 que yo sin verme
 o me veías 
 pero no me mirabas
 y yo te veía o te miraba...
 Jorge Gómez 
 Mar Baldío 


domingo, 16 de noviembre de 2014

Ni más, ni menos ...

Hoy sólo quiero estar acurrucada entre tus brazos.
 Sólo quiero sentir que me abrazas con fuerza, 
saber que estas ahí, 
mientras tus manos
 me acarician y me acunan.
 Dormir envuelta en un abrazo.
Nada más.
Y nada menos..
MaRía

viernes, 7 de noviembre de 2014

Tú, que sales Yo , que despierto

Tal vez, no llegues a saber nunca cuanto me das, en mis sueños.

Quizás mis palabras no sean capaces de exponer todo lo que mi cuerpo experimenta cuando abro la puerta y apareces en mi vida

Cuando, al cerrarla, tras de ti, nuestro mundo toma forma, y nada existe más allá del umbral que acabas de atravesar.

Mis manos hablan por mis labios, mis dedos te recorren, mi boca sella la tuya.

Mi mirada se hunde en el fuego de tus ojos.

Tus manos me desabrochan los botones de mi camisa, y yo hago lo propio contigo.

La pared nos ayuda. Después el sofá, la cama, el piso. Todos los rincones, todas las posturas.

Tu dominio, mi servidumbre.

La fuerza, el abandono, la niebla en la mente, la falta de control. El placer más sublime.

Los gemidos, los suspiros, las palabras entre dientes; ninguna negativa, todo vale, todo se acepta.

Se invierten los papeles.

Te dejas, te tomo, te recorro, me das, te bebo y sientes llegar.

Abrazos, palabras entrecortadas, al unísono.

Caricias, abrazos, mimos, besos tiernos.

Nuestros cuerpos, apenas cubiertos por prendas arrugadas.

Tú y yo fundidos.

El tiempo, el reloj, las horas.

Tú que no quieres, yo que no pido,

 te miro con ojos diciéndote "no te vayas".

Un abrazo más, dos, tres, decenas...

Mi mano abre la puerta

Tú, que sales

Yo , que despierto

Y ya no puedo seguir sin dejar de pensar en ti.

MaRía


Artesania


Engarzo lo eslabones
de dos ochos supinos.
Uno en otro los engasto
los alterno
formo series y cadenas.
Tejo y entretejo
y destejo

-Penélope posterga-
Los dedos se me tupen
de tanto cruzamiento.
En la mil y quinta cadeneta
me detengo
y le pruebo el collar…
…. al tiempo.



Carmen Orrego 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Palabras Prestadas XII

Es probable que del ombligo o del zapato bajo la cama,  o quizá de la boca del tiburón o  del accidente de tráfico en la avenida que deja sangre  y recuerdos esparcidos sobre la hierba.
Viene del amor agriado bajo una luna de asfalto.
Viene de gritos sofocados con algodón.
Viene de manos sin brazos y brazos sin cuerpos y cuerpos sin corazón.
Viene de cañones y pistolas y viejos gramófonos.
Viene de parásitos con ojos azules y voces tenues.
Viene de debajo de un órgano igual que una cucaracha.
Viene una y otra vez.
Está dentro de latas de sardinas y cartas.
Está debajo de las uñas, donde te oprime mustia y aplastada.
Es la señal en la barricada manchada de marrón.
Es los soldaditos en el interior de tu cabeza a la carga con sus bayonetas de plomo.
Es el primer beso y el último beso y las entrañas del perro que se derraman como un río.
Viene de alguna parte y nunca deja de venir.
Yo, y esa vieja: la tristeza.




Charles Bukowski 

Foto:secret garden v by slevinaaron

Pasas por el abismo de mis tristezas

Pasas por el abismo de mis tristezas 
como un rayo de luna sobre los mares, 
ungiendo lo infinito de mis pesares 
con el nardo y la mirra de tus ternezas. 

Ya tramonta mi vida; la tuya empiezas; 
mas, salvando del tiempo los valladares, 
como un rayo de luna sobre los mares 
pasas por el abismo de mis tristezas. 

No más en la tersura de mis cantares 
dejará el desencanto sus asperezas; 
pues Dios, que dio a los cielos sus luminares, 
quiso que atravesaras por mis tristezas 
como un rayo de luna sobre los mares.
Amado Nervo