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jueves, 2 de febrero de 2017

Soldado a su cuerpo


   Sus caricias poseían una extraña cualidad. Unas veces eran suaves y evanescentes, otras, fieras, como las caricias que Elena había esperado cuando sus ojos se fijaron en ella; caricias de animal salvaje. 

   Había algo de animal en sus manos, que recorrían todos los rincones de su cuerpo, y que tomaron su sexo y su cabello a la vez, como si quisieran arrancárselos, como si cogieran tierra y hierba al mismo tiempo.

   Cuando cerraba los ojos sentía que él tenía muchas manos que la tocaban por todas partes, muchas bocas tan suaves que apenas la rozaban, dientes agudos como los de un lobo que su hundían en sus partes más carnosas. 


    Él, desnudo, yacía cuan largo era sobre ella, que gozaba al sentir su peso, al verse aplastada bajo su cuerpo.


   Deseaba que se quedara soldado a su cuerpo, desde la boca hasta los pies.

Fragmento de "Delta de Venus"

Anaïs Nin



Fotografía:Mikhail Makarenkov

domingo, 7 de septiembre de 2014

[De] Encaje [s]

Sólo el latido al unísono del sexo
  y del corazón puede crear el éxtasis.
     Anaïs Nin
Tú, yunque
que forja [mis]entrañas
yo madonna
que [te]amamanta

Tú, mar
que inunda [mis] orillas
yo, ría
que sacia [tu] sed.

Tú, cincel
que labra [mi] cuerpo
yo, modista
que hilvana[tus] pliegues

MaRía


Pasé la noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.
-Framento de : A Francisco [ Leopoldo María Panero]