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sábado, 10 de diciembre de 2016

Dark


[Fotografía: Cristina Otero]
Hay una vida perdida,
vida que no encuentra una forma segura,
una ruta determinada.

Oscurecida por el dolor,
se alimenta de su propia inseguridad,
el dolor la aterroriza
en aperturas desbordadas,
encerrada en la torre de la desesperanza
ser que experimenta sentimientos burdos

Escuálido placer malvado
impregnado de locura,
se tatúa una sonrisa diabólica
porque no conoce de emociones
ni de magia
ni esperanza.

Mientras se aisla en su torre nevada
su vida pasa
mi vida crece
© MaRía

sábado, 3 de diciembre de 2016

A día de hoy, a día de Siempre

Creo en ti 

.......  en esta puta y maravillosa casualidad

que me ha regalado la vida 

que me ha dado todo 

que me ha quitado todo

 que no la cambio por nada 

 que la abrazo cada noche

sea como amigo

sea como amor

sea como sea......... siempre serás más que todo 


María

viernes, 4 de noviembre de 2016

Alone

No hay muerte sin vida,
no hay vida sin muerte. 
Pero también
 hay una muerte en vida ...
 y la muerte en la vida, 
es exactamente la vida,
 prohibida para ser vivida

MaRía


jueves, 3 de noviembre de 2016

LaberintoS


Perdida,
circulo,
paro,
prosigo.


Camino por lunas llenas,
duermo al sol
 de las tardes de otoño.


Voy, paso a paso
sin percatarme
continuo en el mismo espacio.

Movimiento circular
redondo,
obtuso
perfecto,
confuso.

Continuo sin cesar
¿Para qué?
No salgo de este lugar,
 carcelera
en mi jaula cerrada
ansío
quiero
deseo 
desespero.

Pero no rezo 
para que me encuentren
ni salir de este [mi]
condenado laberinto
sin ti...
MaRía




martes, 11 de octubre de 2016

Crimen

Últimamente los días y las noches
se parecen demasiado,
si algo aprendí en esta ciudad
es que no hay garantías ,
nadie te regala nada. 


Crimen. Gustavo Cerati


Hoy asesiné un poema
lo asesiné, a sangre fría
antes de nacer 
cuando estaba distraído
intentando ser 
en el vacío de mis pensamientos.

Lo asfixié hasta su fin
sin sentir ningún remordimiento
en practicar[me] ese aborto.

Estrangulando sin piedad
las arterias de sus palabras
engendradas contra mi voluntad
después de haber ingerido 
algunos tragos de semen envenenado
por la ingesta de una estéril venganza
en un devaneo de mi mente.

Cayó, redondo al suelo 
como fruto podrido 
mucho antes de tiempo.

Nadie vio nada,
nadie, escuchó un solo gemido.

Lo maté con silencio 
de mi
 callada boca ,
antes de parirlo en un impulso
abandonándolo a su suerte 
a plena luz del día 
en cualquier zanja pestilente
donde otros lo encontrasen
y lo matasen de desprecio.

MaRía