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viernes, 21 de julio de 2017

El Espejo - 1ª Parte

Música: 
I Can't Make You Love Me [Mark Maxwell] 



[Fotografía: Anastasia Platonova by Vadim Zamesov]


Todos los medios, todas las armas, son buenos para salvarse de la muerte y del tiempo. 
Enrique Vila- Matas



            Hacía ya un tiempo que cada día al pasar, camino de mi trabajo, por delante de aquella casa, algo me llamaba la atención. Era como un imán que me llamaba, pidiéndome que me acercara a aquella ventana.

                 Era una casa de estilo neoclásico, de las pocas que quedan ya en el centro de mí ciudad, aparentemente destinada a vivienda a pesar de ocupar uno de los solares más codiciados por las grandes constructoras dada su situación privilegiada. El adoquinado de la calle hacía que mis pasos fueran firmes y a la vez extremadamente cuidadosos, eso debió también ser uno de los motivos de recrearme en aquel ventanal.


     Aquel día me acerqué más de lo habitual, miré fijamente apoyado las manos en los cristales, apenas podía ver lo que escondían aquellas paredes; unos visillos de elegante encaje y un enorme espejo eso era todo lo que pude ver. Así un día tras otro, hasta que el destino quiso que viera salir de aquella casa a un hombre, era alto, no muy joven, de porte elegante y pelo canoso, mientras estaba ensimismada contemplando aquel espejo. Sin pensármelo dos veces me acerqué a él, y antes de darme tiempo a mediar palabra me dijo:


-Buenos días, la estaba esperando, venga vamos a desayunar. Es costumbre de hace años tomar el café en Kir's mientras ojeo la prensa diaria.


Cortada por la situación, sin saber que decir, lo único que hice fue seguirlo medio paso tras de él.


        Ya en la cafetería pidió dos desayunos, no sin antes cortésmente preguntarme por mis gustos, leía la prensa comentado las noticias: encomia, política, local.... me sentida ridícula, apenas hablaba asentía con la cabeza. Mi cuerpo temblaba como una niña, y mi cabeza no dejaba de imaginar, de pensar que narices hacia yo delante de aquel desconocido, desayunando y casi sin hablar.


  -Mire....; Ana, me llamo Ana-Mire Ana, hace un tiempo la vengo observando, sé que usted a mí no me ve. Pero la veo pararse delante de mi ventana, intentando ver algo, descubrir lo que esconden mis visillos y quedándose un buen rato mirando a mi espejo. ¿No es así?. No diga nada, eso tiene una explicación, me refiero a que usted se sienta atraída por El, pero aquí no es el lugar idóneo para contarle la historia de Mi Espejo, sólo quiero decirle que es especial, tan especial como usted. Cuando terminemos de desayunar , iremos a mi casa y sabrá de que cualidad le hablo. Sé que no necesitará muchas explicaciones para entenderlo y los acontecimientos se sucederán solos.


         Aquella conversación, me aturdió todavía más, miré el reloj y de dije que era imposible, que tenia que acudir a mi trabajo.Cogiéndome la mano , me dijo que no pasaba nada, que no tuviese miedo, que iba a ser una experiencia única, única como yo, que sabía que yo lo deseaba y que el destino no se podía cambiar.


    Mirándolo asentí con la cabeza, llamé a mis despacho y a continuación nos dirigimos a su casa.Y es que a veces lo que se ve en un espejo es lo que deseamos ver...

©MaRía 

®16/10/2009







☞Continuará..




Fotografías: Karel Kuehne
Safe Creative #0910164692464

Creative Commons License
®©Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

martes, 11 de julio de 2017

El

No puede dejar de pensar en él. Cierra los ojos y vuelven las imágenes compartidas a martillearle una a una, una y otra vez.

   Contempla  el cielo azul, limpio, brillante de sol, bajo la mirada despacio y frente a ella , montañas decoradas con hileras de casitas blancas con tejados ocres.Se fijó en las ventanas, detrás de cada una de ellas, una historia, le gusta imaginárselas.

                        Está  al otro lado de la cala que los separa. Ella viste pantalones de algodón claros, anchos por la calor , remangados hasta las rodillas para que el agua refresque sus piernas, le encanta el ir y venir de las olas serenas. Necesita el color, el sonido, el olor y hasta el sabor del mar, solo él que ha nacido cerca puede sentir.

    Intenta relajarse antes de que aparezca,la pone nerviosa su espera, siempre le ocurre.

    De pronto, pero muy suavemente y en silencio, siente su mano cogerla la cintura.Le  encantan sus manos,  delgadas y finas, le resultan muy varoniles.

    La  besa la nuca y siente el beso húmedo de sus labios carnosos, se gira para verle, tiene una sonrisa tan bonita; pero mejor es su mirada.

     Nunca le gustaron los ojos azules, le producían cierta desconfianza, sin embargo, su mirada es penetrante y profunda.


  Pasean  en silencio, deseosos de estar a solas, van hacia la habitación escogida.

  Subiendo hacia ella, retira su mano ansiosa, no quiere que se adelante.

   Cuando entran, ella ya húmeda, no puede evitarlo, su sola presencia la excita.

   Le acaricia el pelo, es oscuro y largo, como a él le gusta, ella siempre accede gustosa a sus deseos, le gusta que así sea y así debe ser.

   Intenta hablarle pero no quiere, le tapa los labios con su dedo índice, hoy no quiere decir nada, hoy no quiere que le diga nada.

    Se acomoda en la amplia cama y ella, de pie, empieza lentamente a desnudarse para él , todo sucede según lo previsto, le aprieta contra su  pecho y deja que baje.

         Lo toma  del pelo volviéndolo  a apretarlo contra ella, le gusta tanto su olor, lo sienta tan de ella , le acaricia el cuerpo, se detiene a su antojo, le pasa la punta de la lengua donde mas le gusta, como solo el sabe hacerlo, él le enseño su  propia satisfacción.

         La penetra por delante sin dejar de mirarse a los ojos, lo hace muy despacio, le gusta oír sus gemidos, mirarla a la cara cuando grita de placer.

      Acaba,  ha pasado mucho, mucho tiempo, mas del habitual, están sudando; se acarician las pieles , húmedas, trémulas.

               Víctor se levanta y va ha darse una ducha, es hora de irse;  no quiere esperar que acabe, esta vez, se ahorrará el bochornoso y humillante tramite;también podrá ahorrarse el dinero.

Es su regalo de despedida.

Se he dado cuenta hoy, que no puede vivir sin él.

Escrito allá por el 2009  
Besos de los míos 
a mares ...

María 

miércoles, 28 de junio de 2017

El apartamento

[ Homenaje al día Internacional del Orgullo LGBT | by dMadPhoto]


      Hoy os traigo un relato que escribí hace bastante tiempo, que hoy día 28 de junio no solo sea un día de celebración del Orgullo Gay, si no que todos los días cada persona se sienta orgullosa de amar a quien ame, de desear a quien desee

Espero os guste [o no os disguste demasiado]
    -Se busca chica enrollada para compartir piso en zona centro. Mucha luz. Económico. Imprescindible que le guste la música. 

No lo pensó dos veces y llamó por teléfono al móvil que acompañaba anuncio. 

    Lisa era una  chica,  que buscaba un piso luminoso en la zona centro y le encantaba la música. Tenida dudas en cuento a lo de “enrollada”, pero pensó que debía de arriesgarse…

     Mariana era de esas personas que atraían por igual a hombres y a mujeres. En cuanto a su vida personal durante el primer meses no supo si tenía pareja o no y lo cierto, es que siempre durmió sola, a pesar de que le contaba lo pesados que solían ponerse los tíos en la discoteca donde pinchaba. Ni siquiera se le ocurrió que pudiera ser lesbiana, y simplemente pensó que tal vez acababa de sufrir un desengaño amoroso algo por el estilo.

     Una mañana llego acompañada.

     Lisa tenia el sueño bastante ligero y a eso de las ocho se levantó a beber un vaso de agua. Mientras estaba en la cocina, escuchó la llave de la cerradura y alguien que entraba. Era ella, pero no venia sola. No supo como reaccionar y durante unos instantes, se quedó totalmente quieta, a oscuras. Al cabo de un minuto, abrió la puerta, que daba al salón, con mucho sigilo , se dio de bruces con una escena totalmente inesperada.

     Sobre la mesa del comedor se encontraba una mujer tumbada, completamente desnuda, su posición, con las piernas abiertas mostraba sus secretos más íntimos. De pie, inclinada sobre la mesa, estaba ella, Mariana. Su cuerpo estaba al igual que el de su compañera, liberado de cualquier prenda, salvo un pequeño detalle…. Conservaba puestos sus altos zapatos rojos. Lo que vio de ella fueron sus piernas – largas, perfectamente torneadas- y sus nalgas, aquella visión era espectacular.

     Mariana tenia la cabeza hundida entre las piernas de su compañera, y lo único que podía contemplar era el culo de su amiga en toda su plenitud, moreno excepto por la pequeña marca que el tanga había dejado en su piel su ofreciéndose a cualquiera que la mirara. Como estaba inclinada hacia delante, podía ver incluso los pliegues de su pubis depilado…

    Inmediatamente, Lisa supo que no formaba parte de aquella intimidad, pero no era capaz de hacer ni un solo movimiento, La desconocida gemía, moviendo la cabeza de un lado a otro mientras Mariana, cada vez le metía la lengua mas profunda, mas honda , mas adentro, agarrándola por las caderas y cintura.

    Se metió en la cama sin que se dieran cuenta. Esa noche soñó con aquel culo, convirtiéndose, en aquella desconocida , reposando su cuerpo desnudo sobre la mesa del comedor con la cabeza de Mariana entre sus piernas, alcanzando el mismo cielo. A partir de aquel día no pudo dejar de pensar en aquel episodio.


☘☘Continuará☘☘

Besitos 
MaRía


martes, 20 de junio de 2017

En el concierto - I



                 Hacía calor y la noche empezaba a caer, cosa que todos los asistentes al festival agradecieron después de todo el día bailando bajo el sol. De vez en cuando desde el escenario algún tipo pasaba unos minutos echando agua de un lado a otro con una manguera. Todo el público levantaba los brazos en señal de agradecimiento y pedían más agua que les refrescara de aquel calor del mes de julio.

             Uno de los grupos terminó su actuación y los siguientes se preparaban respirando hondo, repasando letras, hablando entre ellos y tomando alguna que otra cerveza bien fría para combatir ellos también el bochorno del comienzo del verano.


               Mientras, a pie de escenario varios grupos de personas descansaban sentados en el suelo, bebían también cualquier cosa que estuviera fría, charlaban animadamente y se reían de todo esperando que el próximo grupo saliera a actuar.

            Ana se encontraba muy cerca del escenario y cuando miró el plan de actuaciones para esa tarde comprobó que no conocía al siguiente grupo que iba a tocar a continuación. Pensó que descubrir grupos nuevos en directo siempre era mejor que hacerlo por la radio. Pasaron unos minutos hasta que el presentador salió de nuevo, micrófono en mano para anunciar que volvieran a tomar todos posiciones porque el siguiente grupo venía fuerte y según decía los haría saltar y cantar como ninguno otro lo había hecho; le entró la curiosidad, no se sabía las canciones pero siempre podía saltar y bailar que al fin y al cabo de eso se trataba, de pasarlo bien.

       Alguna de sus amigas dijo que era un grupo muy bueno y que el batería la traía loca por lo guapo que era. Pero no fue el batería quien llamó la atención de Ana si no la voz del grupo.

                El vocalista que sonreía según salía al escenario seguido del resto de componentes que saludando al público tomaron posición para empezar a tocar, ajustó el micrófono en medio del escenario sin dejar de mirar a todos como si estuviera analizando la situación sobre la cantidad de gente que se había congregado para escucharles tocar.

               Observaba con atención sus movimientos, el pelo rizado le caía sobre los hombros y le llegaba casi a la cintura, negro como el azabache y con un brillo precioso. Vestía de negro como casi todos los grupos que habían tocado aquel día y estaba suficientemente cerca como para ver que la forma de sus labios era increíblemente bonita.

                      Antes de empezar la música le vio sonreír y ponerse serio de repente, mirando muy fijo a un punto lejano y abriendo los brazos hasta el punto de quedarse haciendo la forma de la cruz. Era la señal para que el resto del grupo supiera que estaba preparado y podían empezar a tocar pero a ella, le pareció un gesto muy original para un comienzo de actuación.

                   El batería dio unos compases y el guitarrista le siguió al momento arrancando gritos y aplausos de todos los que estaban allí, muchos de ellos porque reconocieron la canción y la seguían el ritmo esperando para cantar al mismo tiempo que Aamon, como se hacía llamar vocalista, había empezado a moverse por el escenario y movía la cabeza al compás de la batería, levantando los brazos y llegando de nuevo a la altura del micrófono.

              Su voz explotó en los enormes altavoces a la vez la de los cientos de asistentes, una voz gutural y ronca que mantuvo durante más de 15 segundos en un comienzo de canción espectacular, y Ana observó como toda su piel se erizaba, no se esperaba algo así.

              Ella bailaba y se movía siguiendo la música y acompañando a sus amigas que cantaban letra a letra esa canción, gritando piropos al cantante y tirando besos al batería.Pero solo tenía ojos para él, no podía apartar su vista de su larga melena y miraba sus labios moverse de forma muy expresiva al cantar.

            De vez en cuando, él  se acercaba al borde del escenario y miraba fijamente a un punto concreto del público incitándoles a cantar y a gritar a su mismo ritmo.

          Vio a un grupo de chicas dando saltos y cantando con el la canción y se acercó hasta ese punto. Casi todas le seguían al pie de la letra, alguna se iba de una palabra a otra pero conocían la canción con lo cual le escuchaban a menudo que era lo que le encantaba a él.

            Pero... Una de ellas no articulaba palabra, solo se movía con la música sin cantar y parecía no conocer del todo la canción. No fue aquello lo que llamó la atención del cantante, sino el azul de los ojos de Ana que le miraban como quien descubre un regalo en Navidad y sabe que no podrá abrirlo hasta pasados unos días.
Sonreía y se sonrojaba al ver que el estaba tan cerca pero no podía tocarle...

          Y ahora quien sonreía era él, y lo hacía directamente hacia ella, no hacia el grupo de chicas.

          Se dio cuenta y no solo ella, todo aquel que estaba cerca pudo notarlo, esa sonrisa llevaba un mensaje oculto pero no conseguían descifrarlo. Sin embargo, ella lo leyó completo, supo que había visto algo distinto en sus ojos, en su forma de moverse sin conocer la canción, en lo extraño que le resultaba saber que no había escuchado ni una sola de las canciones de su grupo.

             Quizá era eso lo que llamara su atención, que ella no le daba importancia ni intentaba disimularlo ante sus amigas que si sabían de la existencia de su música.

              Continuó cantando y moviendo su cabeza agitando el pelo a lo largo de todo el escenario y de vez en cuando se paraba delante de ella para hacer algún gesto con su sonrisa, algún guiño de ojo que se escapó para su sorpresa y cuando llegó el momento de una de las canciones más lentas y calmadas incluso se sentó al borde del escenario a la altura de aquel grupo de chicas entre los que estaba Ana mirando como embobada la forma en que sus labios se movían y de su garganta salía una voz tan especial como suave y melodiosa.

                La miraba directamente a ella y supo que en algún momento quería conocerla, quería ver más cerca aún esos ojos azules que no dejaban de admirarle desde ahí abajo y saber más de esa chica que parecía no encajar en todo ese ambiente de rock y música metalera.

                La actuación llegó a su fin y como siempre, agradeció a todo el público su asistencia y prometió volver con más fuerza y más canciones nuevas.

Agotada, sudorosa por tantos saltos que pegó bailando Ana decidió que tenía que conseguir mucho mas de ese grupo, quería tenerlo todo y disfrutar de su música siempre que quisiera.

          Hizo fotos mientras tocaban pero en quien centró el objetivo de la cámara fue mayormente en Aamon. Le encantaba como movía la melena de un lado a otro, como sonreía al mirar directamente al público que enloquecía con algunos compases y saltaban al ritmo de la música.
Acabaron el cierto y poco a poco todos los componentes del grupo fueron saliendo del escenario saludando con la mano a la vez que bajaba las escaleras que daban a bastidores.

          Aamon bajo por las escaleras también no sin antes echar la vista atrás y volver a mirar directamente a Ana a los ojos, sorprendiéndola con un guiño y una sonrisa pícara que quiso decir que ahí no acababa aquel encuentro....

© MaRía


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